lunes, 19 de febrero de 2018

Ese problema sin nombre (19 de febrero de 1963)

Durante muchos años, el problema permaneció soterrado, tácito, en las mentes de las estadounidenses. Se trataba de una extraña agitación, una insatisfacción, un anhelo del que las mujeres eran víctimas a mediados del siglo XX en Estados Unidos. Todas las amas de casa residentes en el extrarradio se enfrentaban a ello en soledad. Mientras hacían las camas o iban al supermercado, temían hacerse incluso a sí mismas aquella pregunta acallada.
Is this all?



Betty Friedan, psicóloga y esposa alienada, decidió escribir un tratado psicológico sobre la insatisfacción de las amas de casa de los cincuenta y los sesenta por haber sido encerradas en las supuestas jaulas de oro que constituían sus hogares, sus familias y sus hijos y haber sido borradas del mapa en todo lo demás. No sospechaba que su libro, La mística de la feminidad, se convertiría en el texto fundacional de la segunda ola del feminismo.



Como suele suceder, se encontró con una reacción furibunda por parte de los medios de comunicación, esos mismos medios trufados de imágenes pretendidamente idílicas de jóvenes pulcras y aseadas, encaramadas a unos finos tacones, con vestidos color pastel de falda almidonada, perfectas permanentes sin un solo cabello fuera de lugar y perlas nacaradas en los lóbulos de sus tersas orejas, cocinando elaborados platos y ocupándose sin un solo fallo de sus familias numerosas. En contraposición, ya entonces empezaron a explotar en el imaginario colectivo la imagen de la feminista fea o enfadada tirando de fotografías de Friedan ceñuda en las manifestaciones feministas multitudinarias que encabezaba.



Lo aterrador de las conclusiones extraídas por Friedan es lo actuales que resultan en muchos sentidos. Salvando las distancias que nos separan de las amas de casa norteamericanas desesperadas de los cincuenta, no hay más que fijarse en las mujeres de nuestro entorno más cercano (tal y como hizo Friedan entonces) para comprender que muchos de los problemas a los que ella no les ponía nombre pero sí cara siguen desgraciadamente vivos.


Friedan no solo publicó La mística de la feminidad (en español publicada por Cátedra y traducido por Magalí Martínez Solimán), sino que fue cofundadora de importantes organizaciones y protestas feministas que hicieron presión sobre los organismos políticos: la National Organization for Women (NOW), la Women’s Strike for Equality y la National Association for the Repeal of Abortion Laws.

A su libro más famoso le siguieron otros cinco más, entre ellos, una autobiografía, titulada Mi vida hasta ahora (publicada también por Cátedra y traducida por Magalí también) y otro libro titulado La fuente de la edad (publicado por Planeta con traducción de Soledad Silio).

domingo, 18 de febrero de 2018

La hermana salvaje (18 de febrero de 1934)

Para alcanzar la unidad no es necesario que seamos idénticos entre nosotros.
Audre Lorde

Audre Lorde
Fuente: Huffington Post

Como prometí, cerramos la semana con el nacimiento de otra poeta, una que era «negra, lesbiana, madre, luchadora y poeta» (según ella misma se describía), una imprescindible en la historia de la lucha feminista: Audre Lorde, que, además, es una de las grandes ausencias de la agenda revolucionaria (aunque sí aparece en la original de Verso).

A diferencia de lo que sucede con otros de los personajes que habitan las páginas de estas dos agendas revolucionarias, Audre Lorde es bastante conocida en español, aunque solo encontramos algunas de sus obras traducidas. Sin ir más lejos, la revista Pikara publicó un largo reportaje sobre ella en 2013 escrito por María Ptqk, detallando gran parte del pensamiento de esta activista del feminismo, tan actual ahora como lo era cuando gestó su filosofía y sus poemas. (Véase, por ejemplo, esta intervención de Angela Davis en un simposio dedicado a Lorde en la escuela universitaria neoyorquina Medgar Evers College).

La importancia de su figura es tal que existen no pocas iniciativas en la comunidad LGBT que llevan su nombre, entre ellas, The Audre Lorde Project, un centro comunitario neoyorquino para personas LGBTSTGNC de color.

Como decía, el pensamiento de Lorde es de rabiosa actualidad, pues estaba convencida de que «lo que nos separa no son nuestras diferencias, sino nuestra incapacidad de reconocer, aceptar y celebrar dichas diferencias». En ese sentido, Lorde se enfrentó al feminismo convencional, que parecía ser blanco por definición, argumentando que la problemática de desigualdad e indefensión de la que son víctimas las mujeres negras lo es por partida doble, algo que una mujer blanca, en desigualdad por ser mujer, pero en situación de privilegio por ser blanca, no puede compartir. De la misma manera, Lorde señalaba a los hombres negros, haciéndoles ver (algo que ya hemos visto que muchos otros activistas han apuntado antes y después) que la lucha por sus derechos tenía que ir forzosamente de la mano de la lucha por la igualdad feminista, pues una opresión no puede justificar otra. Este pensamiento interseccional, encaminado a aprovechar los puntos en común, pero también a potenciar las diferencias, es lo que hace de Lorde una activista tan extraordinaria. No hay más que verla, con su finísima inteligencia y su vitalidad inagotable: como conmemoración del vigésimo aniversario de su muerte, Dagmar Schutz elaboró un reportaje del paso de Lorde por Berlín en 1984 y de la enorme influencia que tuvo en aquellas personas con las que se cruzó, de la profunda concienciación que inspiró en los europeos sobre su responsabilidad en las desigualdades raciales:



Audre nació el 18 de febrero de 1934 en Nueva York. Era la tercera hija de un matrimonio de padres caribeños, estrictos y poco dados a demostrar su afecto. Su madre, además, tenía la tez clara, tanto que casi podía pasar por blanca. Entre otras cosas, esto hacía difíciles las relaciones con sus hijas, más oscuras que ella.

Desde pequeña, ya era brillante y, en muchas ocasiones, empleaba la poesía para comunicarse, como una suerte de expresión ordenada de sus pensamientos tumultuosos. Estudió en un instituto para niños superdotados, en 1954 pasó un año en la Universidad Nacional de México y, a su regreso, se sacó el título de biblioteconomía en la Universidad de Columbia mientras trabajaba al mismo tiempo de bibliotecaria. En 1968 se alojó en una residencia para escritores en Mississipi, donde estableció las bases de su creación artística posterior.

Durante aquella época estuvo casada con Edwin Rollins, con el que tuvo dos hijos. Se divorciaron en 1970.

A partir de ese momento, Lorde inició su carrera como profesora universitaria y publicó muchísimos poemas en diversas revistas literarias. En 1978, le diagnosticaron un cáncer de mama, que se le reprodujo en el hígado seis años después. Tras el diagnóstico, escribió su famoso libro Los diarios del cáncer. Fue durante esos años cuando viajó a Berlín y pasó muchas temporadas en la capital alemana. Finalmente, sucumbió al cáncer en su hogar de las St. Croix en las Islas Vírgenes, a los 58 años.

He aquí la bibliografía de sus pocas obras publicadas en español (¡editores españoles, no sé a qué esperáis!):

> La hermana, la extranjera, publicada por la editorial Horas y horas y traducida por María Corniero Fernández.

> Zami una biomitografía. Una nueva forma de escribir mi nombre, publicada también por la editorial Horas y horas y traducida por Magalí Martínez Solimán.

> Los diarios del cáncer (publicado en Argentina por Hipólita ediciones, traducido por Gabriela Adelstein)

Por último, si os interesa leer más acerca de su vida, en 2014 se publicó una biografía escrita por Alexis De Veaux:

> Warrior Poet: A Biography of Audre Lorde, publicado por W. W. Norton & co. 

En sus últimos años, Lorde habló muchísimo de su enfermedad y, como siempre había hecho, escribió poesía para enfrentarse a la vida y a sus dificultades. El poema mencionado en la agenda Verso se titula Letanía por la supervivencia (aquí os lo pongo, la traducción de una servidora)

Letanía por la supervivencia
Para quienes que vivimos en la orilla,
de pie sobre el borde constante de la decisión
indispensables y solitarios,
para quienes que no podemos abandonarnos
a los sueños pasajeros que elijamos
que amamos en los umbrales, yendo y viniendo,
en esas horas entre amaneceres
mirando en el interior y el exterior
antes y después al mismo tiempo
en busca de un ahora que pueda
engendrar futuros
como el pan para las bocas de nuestros hijos,
para que sus sueños no reflejen
la muerte de los nuestros.

Para quienes
se nos marcó con el miedo
como una débil línea en mitad de nuestras frentes
que aprendimos a temer desde la leche de nuestra madre
pues con esta arma
esta ilusión de encontrar cierta seguridad
los pies de plomo esperaban silenciarnos.

Para todos nosotros
este instante y este triunfo;
nunca estuvo escrito que sobreviviríamos.

Y cuando sale el sol, tememos
que no permanecerá;
cuando se pone el sol, tememos
que no volverá la mañana;
cuando tenemos el estómago lleno, tememos
padecer indigestión;
cuando lo tenemos vacío, tememos
que no volveremos a comer jamás;
cuando nos aman, tememos
que el amor se desvanecerá;
cuando nos encontramos en soledad, tememos
que el amor nunca regresará;
y, cuando hablamos, tememos
que nuestras palabras no serán escuchadas
ni bienvenidas.

Es mejor hablar
recordando
que nunca estuvo escrito que sobreviviríamos.

En un documental que lleva este mismo título, ella misma lo recita:



sábado, 17 de febrero de 2018

La campaña por el desarme nuclear (17 de febrero de 1955)

Una de las manifestaciones del CND
Fuente: Public History

¿Qué pueden tener en común el símbolo de la paz, las armas nucleares, uno de los filósofos más conocidos del siglo XX y el autor del manual de sexo más famoso de todos los tiempos? 

Aunque parezca un acertijo, la respuesta es la Campaña por el Desarme Nuclear, un movimiento de protesta que se inició en Gran Bretaña en febrero de 1955 y su simbología llegó a convertirse en los iconos de la juventud durante los años de Guerra Fría y rearmamento nuclear, época en la que los gobiernos andaban haciendo pruebas nucleares de todo tipo.

Fundada por antimilitaristas y pacifistas convencidos que deseaban desmarcarse de las organizaciones soviéticas antinucleares, la CDN tuvo una gran acogida entre el público y se estableció firmemente como el movimiento pacifista más importante de Gran Bretaña. En 1958, se organizó la primera marcha anual de cuatro días de Londres a Aldermaston, donde se encontraba la sede del Atomic Weapons Establishment (AWE), en la que participaron en torno a 60 000 personas. Lindsay Anderson hizo un documental al respecto titulado March to Aldermaston:



¿Qué hay del logotipo de la CDN? Ese icónico círculo que ha llegado a convertirse en el símbolo de la paz fue diseñado por Gerald Holtom para la CDN y no es más que las letras D y N en alfabeto semáforo (como se muestra en la imagen a continuación). 



Poco se imaginaría Holtom que su creación llegaría a trascender de tal modo. Seguramente, también ayudaría el posicionamiento de la CDN en contra de la guerra de Vietnam.

En aquella primera época del CDN, presidente electo fue Bertrand Russell, conocidísimo filósofo y padre de la lógica moderna del que tendremos oportunidad de hablar más adelante (ese mismo año, en julio, publicó un manifiesto antinuclear junto a Albert Einstein que también aparece en la agenda). Aquel octogenario imparable no solo presidió durante cinco años la CDN, sino que, en 1961, con 89 años, pasó una semana en la cárcel por su participación en una de las manifestaciones antinucleares organizadas por el CDN en Londres. Cuando el juez le dijo que lo dispensaría de la cárcel si prometía portarse bien, el abuelillo Russell le contestó que no lo haría y acabó encarcelado.

Por último, el activista cuya cita aparece en la agenda es Alex Comfort, más conocido como el Dr. Sexo. Desgraciadamente para él, este científico y médico británico no ha pasado a la historia por su objeción de conciencia en la Segunda Guerra Mundial, ni por su activismo antinuclear o su pacifismo. Ni siquiera por sus aportaciones a la gerontología, de la que era experto. No, Alex Comfort es mundialmente conocido por su manual sexológico ilustrado, traducido al español en su última edición como El placer del sexo. Publicado en 1972, fue un auténtico bombazo en ventas y se considera uno de los textos fundacionales de la revolución sexual (y, entonces, el vínculo establecido entre la lucha por el desarme nuclear, la revolución sexual y el pacifismo cobra todo el sentido del mundo, ¿verdad?).

jueves, 15 de febrero de 2018

La revolución kurda (15 de febrero de 1999)

Abdullah Öcalan

Hace diecinueve años, Abdullah Öcalan fue detenido en Nairobi, Kenia, enviado de vuelta a Turquía y sentenciado a muerte. Veinte años antes, un grupo de estudiantes turcos con raíces kurdas, con Öcalan a la cabeza, fundaron el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), con el objetivo de reclamar la emancipación del Kurdistán, el territorio turco ocupado por los kurdos. La relación de la organización con el gobierno turco a lo largo de sus cuarenta años de existencia ha sido cuanto menos problemática y complicada: se ha dialogado, se han cometido atentados por ambas partes, han entrado en guerra, se han firmado altos el fuego y en los últimos tiempos incluso han formado frente común para luchar contra el ISIS… El PKK es considerado como una organización terrorista por muchos países, razón por la cual Öcalan fue perseguido y, finalmente, detenido. Aunque no haya incluido música kurda en la lista de Spotify de la agenda, no sobran las muestras de la música de guerrilla del PKK, como esta (¡que se deja escuchar bastante bien!):



Finalmente, la sentencia de muerte fue conmutada por una cadena perpetua. El gobierno turco recluyó a Öcalan en confinamiento solitario en la isla-prisión de Imrali en el mar de Mármara (lo que hace que muchos de sus seguidores establezcan vínculos entre su situación y la de Nelson Mandela). En 2009, tras un toque de atención del Consejo Europeo para la Prevención de la Tortura, las autoridades turcas anunciaron que trasladarían a la isla a otros presos del PKK y que Öcalan podría verlos unas horas a la semana.

Abdullah Öcalan parece ser un líder indudablemente carismático que ha seguido siendo considerado presidente honorario de su organización durante todo el tiempo que ha durado su reclusión y sus comentarios y opiniones influyen enormemente en las acciones del partido. Además, es un autor extraordinariamente prolífico: ha escrito más de cuarenta libros, cuatro de los cuales los ha redactado durante su encarcelamiento.

En esta magnífica página web, se pueden consultar sus obras en muchísimos idiomas. Las dos publicadas en España son las siguientes:

> Hoja de ruta. Hacia la paz del Kurdistán, publicado por la editorial Txalaparta y traducido por Sandra Fernández.

> Orígenes de la civilización, publicado por Descontrol editorial y traducido por Sivan Zerdestî

Un dato curioso de su ideología es que es un firme defensor de la llamada jineología, también conocida como «feminismo kurdo», que defiende la igualdad total entre hombres y mujeres pues, «un país no es libre si sus mujeres no lo son». Así, los que visitan el Kurdistán suelen sorprenderse de la igualdad de facto que existe entre hombres y mujeres en una sociedad conocida por ser particularmente patriarcal. Aquí se puede consultar un ensayo sobre este tema escrito por el propio Öcalan titulado Liberando la vida: la revolución de las mujeres.

Muktabai, una niña prodigio intocable (15 de febrero de 1855)

Muktabai
Fuente: Feminism in India


Muktabai la intocable, también conocida como Mukta Salve, es conocida por ser la autora del primer texto escrito por una dalit, titulado About the Griefs of the Mags and the Mahars (Acerca de las penurias de los mags y los mahars), mencionado en la agenda La resistencia. El movimiento por los derechos de los parias en la India está indisolublemente asociado a nombres como Jyotirao Phule o el Dr. Babasaheb Ambedkar (de quien ya habrá oportunidad de hablar más adelante), pero el texto de Muktabai es uno de los primeros en el que se pone en duda el sistema de castas, la religión y las enormes desigualdades asociadas a él.

No se sabe apenas nada de la vida de esta intocable, aunque, del contenido de su texto, podemos inferir algunas cosas (aquí se puede leer el texto íntegro en inglés). Al parecer, Muktabai, que pertenecía a una de las dos castas mencionadas en su ensayo, los mags o los mahars, consideradas las más bajas dentro del escalafón de castas, no pudo ir a la escuela hasta 1852, cuando Jyotirao Phule y Savitribai Phule abrieron la primera escuela femenina para mujeres de cualquier casta.

Muktabai estuvo escolarizada apenas tres años antes de escribir su incisivo ensayo con tan solo catorce. Su ensayo es extraordinariamente importante, habida cuenta de que las voces de las mujeres, ya de por sí silenciadas, lo eran aún más si provenían de mujeres que pertenecían a castas inferiores.

Una de las cosas que llama la atención del ensayo es la perspectiva que se le da al gobierno británico de nuevo cuño (los británicos habían estado presentes en la India desde un siglo antes, pero que no se establecieron legítimamente como colonos hasta 1850), como una bendición para las castas de intocables, porque estaba en sus manos cambiar la desigualdad social. Aun así, Muktabai considera la educación y el conocimiento claves para la mejora de la situación de los suyos: sin ellos, los mags y los mahars no tendrían posibilidades antes sus explotadores.

No existen otros trabajos de Muktabai, solamente este ensayo ha sobrevivido, pero es suficiente para saber que era una joven brillante y lúcida, que seguramente escribió otras cosas de igual valor, aunque no nos hayan llegado.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Frederick Douglass, el esclavo autodidacta (14 de febrero de 1818)

El derecho no tiene sexo. La verdad no tiene color. Dios es Padre de todos, y todos somos hermanos.
Lema de The North Star
Frederick Douglass
Fuente: NBC News

Frederick Douglass, con su tupida melena leonina, su mirada penetrante y su eterna expresión severa, es uno de los personajes históricos más fotografiados de la historia estadounidense del siglo XIX: sabía perfectamente cuál era el poder de su imagen y de todo lo que representaba: un hombre hecho a sí mismo que se había ganado a pulso su libertad y, por el camino, había logrado también la de muchos otros como él.

Frederick Augustus Washington Bailey eligió el 14 de febrero de 1818 para celebrar la fecha de su nacimiento, ya que carecía de partida de nacimiento al haber nacido en esclavitud. Hijo de una esclava llamada Harriet Bailey y, supuestamente, el amo blanco de esta, fue separado de su madre a muy temprana edad. En sus memorias, reconoce que no recuerda haber visto a su madre a la luz del día, pero sí guardaba recuerdos de ella cantándole para dormir. Mientras ella trabajaba en una plantación vecina, el pequeño Frederick permaneció con su abuela y otros familiares. Su madre falleció cuando él cumplió diez años.

Al cumplir los seis años, fue trasladado de plantación. A la muerte de su capataz, lo enviaron a servir a familiares de sus amos que residían en Baltimore. La dueña de la casa empezó a enseñarle el alfabeto, aunque su marido la disuadió, haciéndole ver que los negros que permanecían analfabetos no desearían obtener la libertad. Aunque la señora dejó de enseñarle, Frederick aprendió a leer de manera autodidacta de los niños blancos de su entorno y fijándose en cómo escribían sus amos.

En la siguiente plantación a la que fue cedido, Frederick enseñó a escribir y a leer a sus compañeros de penurias, que mostraron muchísimo interés en aprender. Les dio clase a unos cuarenta esclavos durante seis meses, pero los amos de los otros esclavos montaron en cólera al enterarse y acudieron un día con palos y piedras a dispersarlos definitivamente.

De vuelta con sus amos originales, Frederick fue entregado a un violento granjero, famoso por acabar brutalmente con la vida de sus esclavos. Logró sobrevivir, pero permaneció bajo su yugo hasta 1838. Fue entonces cuando se enamoró de Anna Murray, una mujer negra nacida libre oriunda de Baltimore que lo ayudó a escaparse.

En un frenético viaje hacia la libertad que se prolongó durante 24 horas, Frederick huyó de Maryland, atravesó Delaware (que también era un estado negrero), llegó hasta Filadelfia (que era uno de los bastiones abolicionistas) y, desde allí, consiguió llegar hasta Nueva York, donde se reunió con Anna y allí se casaron y adoptaron el apellido Douglass, extraído de un poema de Sir Walter Scott, La dama del lago.

Los recién casados se trasladaron al norte, estableciéndose en New Bedford, Massachusetts. En 1841, escuchó hablar al abolicionista inmediatista William Lloyd Garrison en una convención de la Sociedad Estadounidense Antiesclavista y se quedó impresionado. El sentimiento fue mutuo: Garrison invitó al joven Douglass de 23 años a que les contara a los presentes su experiencia y, poco después, le ofreció que colaborara como orador de la sociedad en una gira por todo el país.

Cuatro años después, Douglass publicó su obra más importante, una autobiografía titulada Narrative of the Life of Frederick Douglass, an American Slave, que fue un superventas desde su publicación. Podéis leerla en español de la mano de Capitán Swing con el título de Vida de un esclavo americano escrita por él mismo traducida por Carlos García Simón e Íñigo Jáuregui Eguía. (Aquí podéis escuchar entero el audiobook en inglés de la autobiografía). 

Temeroso de que su amo enviara un cazador de esclavos a buscarlo (las leyes de Estados Unidos de la época no impedían que los esclavos escapados al norte fueran regresados al sur, pues seguían siendo considerados propiedad de sus amos), decidió marcharse de gira una larga temporada a Irlanda y Gran Bretaña. Allí permaneció dos años y las amistades que entabló reunieron dinero, se pusieron en contacto con su amo y compraron la libertad de Douglass, que regresó a Estados Unidos siendo libre.

En 1952, el pueblo de Rochester invitó a Douglass a celebrar el 4 de julio. Como respuesta, escribió el discurso mencionado en la agenda titulado El significado del cuatro de julio para los negros (aquí en inglés). Y aquí leído por el actor James Earl Jones:


Otra de las batallas en las que Douglass se involucró, como se puede inferir del lema de su primer periódico al principio de esta entrada, era el sufragio femenino y la igualdad de derechos de las mujeres. Ofreció su apoyo a la causa sufragista, porque consideraba que las reivindicaciones de voto de las mujeres pertenecían a la misma categoría que las de libertad de los esclavos negros. 

Su insistencia en que los negros participaran en la Guerra de Secesión fue decisiva para que Lincoln firmara la orden de emancipación. La participación de las tropas formadas por soldados negros fue importantísima en el devenir de la guerra y en las enmiendas a la constitución que se introdujeron posteriormente para reconocer la libertad y la ciudadanía a los negros estadounidenses.

Después de la guerra, Douglass ocupó una serie de cargos políticos como alguacil y recaudador de impuestos del distrito de Columbia e incluso como embajador y cónsul de la República de Haiti. Tras la muerte de Anna, volvió a casarse con una mujer blanca veinte años más joven que él. Hasta el día de su muerte, el 20 de febrero de 1895, se dedicó a dar conferencias y charlas por todo el país.

Aquí podéis ver un pequeño documental biográfico de Frederick Douglass (en inglés).

martes, 13 de febrero de 2018

Forugh Farrojzad, una poeta persa para la modernidad (13 de febrero de 1967)

Las protagonistas de las efemérides que abren y cierran esta semana la agenda La resistencia son dos poetas interesantísimas. Empezamos la semana con Forugh Farrojzad, una de las poetas iraníes más importantes del siglo XX.

Es cierto que la historia de Irán está llena de mujeres creativas y valientes dispuestas a dar la cara (como mi admiradísima Marjane Satrapi, también reconvertida en directora de cine, igual que Farrojzad). Si algo tienen en común las intelectuales iraníes contemporáneas es que admiran a esta joven y expresiva poeta, cuya vida llegó demasiado pronto a su fin.

Forugh, que nació en pleno proceso de occidentalización de su país, provenía de una familia acomodada en Teherán que hizo posible que estudiara. Al acabar sus estudios de corte y confección a los diecisiete años, se enamoró de un primo suyo quince años mayor que ella y se casó con él, en contra de la voluntad de su familia. Un año después, dio a luz a su único hijo. Su sed de independencia y sus ideas modernas crearon fisuras en su matrimonio y, poco tiempo después, Forugh se divorció de su marido y perdió la custodia de su hijo, al que no volvió a ver nunca más.

Después de aquel terrible golpe en su vida, Forugh regresó a Teherán y comenzó a escribir poesía. Su primer poemario, Asir (Cautiva), le valió la animadversión de los críticos y el desprecio de la opinión pública, que no veía en aquella poesía revolucionaria e iconoclasta más que provocación. Unos meses después de la publicación del libro, Forugh sufrió una crisis nerviosa y tuvo que ser hospitalizada en una clínica psiquiátrica.

Durante el año siguiente, pasó nueve meses viajando por Europa y publicó su segundo poemario, Divar (El muro), dedicado a su marido. Dos años después, publicó su tercer poemario, Esian (Rebelión). 

Poco tiempo después, a su vuelta en Irán, conoció al que sería su pareja sentimental hasta su muerte, el cineasta iraní Ebrahim Golestan (la relación entre ambos también fue un escándalo). Dos años más tarde, Forugh dirigió su corto más conocido, La casa negra, que recibió el reconocimiento internacional. A continuación, podéis verlo con subtítulos en inglés y francés: 




Durante aquella época, Bertolucci se interesó mucho por ella y la entrevistó en Teherán, tras lo cual, decidió hacer un documental sobre ella. Aquí podéis ver un pequeñísimo extracto de la entrevista:


Su cuarto poemario, publicado en 1964, Tavallodi Digar (En otro amanecer) contiene poemas más maduros, con un estilo más depurado que, definitivamente, la consagró como poeta.

Finalmente, mientras su quinto poemario estaba en imprenta, el 14 de febrero, con tan solo 32 años y cuando estaba en la cima de su creatividad, Forough volvía conduciendo su jeep por la carretera después de visitar a su madre y tuvo que desviarse para evitar un vehículo que circulaba en sentido contrario, lo que hizo que se chocara contra un muro. Salió despedida del vehículo y, posteriormente, falleció por las heridas que se había hecho en la cabeza.

Durante mucho tiempo, ha habido rumores de que el accidente fue provocado. Después de la revolución islámica, sus poemas fueron prohibidos durante más de diez años.

El siguiente no es el poema que se menciona en la agenda (el que se cita es este, que no he encontrado traducido al español), pero me ha parecido que este otro tiene también mucho que ver con el tema que nos ocupa:

La rebelión

No me impongas el silencio
Tengo una historia para contar
Quítame esta cadena de los pies
Mi corazón es agitado por una pasión

Ven, hombre, egoísta, ven
Abre las rejas de esta jaula
Me hiciste prisionera de por vida
Libérame para mi último soplo

Soy ese pájaro
Que desde hace tiempo sueña el vuelo
Mi canto se hizo suspiro
En mi pesado corazón
Mis días huyeron en lamentos

No me impongas el silencio
Debo revelar mi secreto
Hacer oír a todo el mundo
El eco fulminante de mi poema

Ven a abrir la reja, para que vuele
Al cielo límpido de la poesía
Si me dejas volar
Seré una flor
En el jardín de la poesía

Mis labios se impregnan del azúcar de tu beso
Mi cuerpo retiene el olor de tu cuerpo

Mi mirada arroja sus chispas contenidas
Y mi corazón canta su dolor sangriento

Hombre egoísta
No digas
Tu poesía es una vergüenza

El espacio de una jaula es estrecho
Para el alma tomada de pasión
No digas que mi poesía es sólo pecado

Dame el vino de este pecado y esta vergüenza
Te dejaré el paraíso
Sus vírgenes y sus fuentes
Alójame en un rincón del infierno

Un libro, un lugar tranquilo, un poema, un silencio
Bastan para embriagarme de vida
Ninguna pena si el paraíso se me escapa
Otro también eterno habita mi corazón

Una noche que la luna danzaba despacio
En medio del cielo
Dormías y yo excitada con todos mis deseos
Tomé su cuerpo en mis manos

El viento del alba me daba mil besos
Y mil besos di al sol
Una noche en la prisión donde eras el guardián
Un beso hizo temblar mi existencia

Hombre, detén esta fábula del honor
La vergüenza me colmó de un placer delirante
El dios que me dotó de un corazón de poeta
Sabrá perdonarme

Ábreme la puerta
Para que me escape por el cielo límpido
Déjame volar
Y seré una flor en el jardín de la poesía

En el siguiente enlace encontraréis una biografía suya y este y otros poemas.
Por último, si os apetece escucharla a ella misma recitando su poesía, aquí la tenéis recitando La conquista del jardín:



El año pasado, con motivo del 50 aniversario de su muerte, Hassan Fayyad dirigió un documental sobre ella titulado Forough Farrokhzad: A Journey Along the Line of Time.